Dónde Mirar al Hablar en Público: 6 Consejos Imprescindibles

Foto de Janko Ferlic en Unsplash.com

Los grandes ojos de la niña no parpadeaban. Estaban pintando su cara para el Festival de Navidad del colegio. Al mismo tiempo, le contaban historias acerca de un personaje extravagante:

“Tenía una chistera púrpura que apenas podía cubrir su cabellera larga y canosa. Lucía una camisa blanca, un chaleco negro y unos vaqueros viejos. Su nariz sostenía unas gafas, así, en plan John Lennon. Una sonrisa supercontagiosa descubría toda una ristra de desalineados dientes amarillos. Mientras hacía como si tocara un violín con sus brazos arqueados, canturreaba una melodía desafinada. Punto y final de su juego de magia”. Era el mundialmente famoso mago Juan Tamariz.

Juan Tamariz actuación con baraja en mano
El Gran Juan Tamariz

La Magia y la Mirada

La niña de la foto parece petrificada cuando le cuentan la historia. Del mismo modo, Juan Tamariz nos mantiene pegados al asiento mientras desarrolla sus juegos de magia.

En esta entrada del blog hablaré de cómo y dónde mirar al hablar en público.  Y quiero rendir mi humilde homenaje a Tamariz porque es, además del mejor cartomago del mundo, un excelente comunicador. Posee un sentido del humor único y personal. Y domina su lenguaje corporal como el gran mago que es. Los que me conocéis, sabéis que me encanta la magia y que fui aprendiz hace tiempo. Siempre digo que una presentación en público y un juego de magia tienen un montón de cosas en común.

En 1981 Juan Tamariz publica un libro que cualquier orador debería leer en alguna ocasión. Lo titula  “Los Cinco Puntos Mágicos”, un “tratado de cómo comunicar mejor tu magia” según el propio autor. En él, el gran mago habla de la Mirada, la Voz, las Manos, los Pies y el propio Cuerpo como elementos clave para “trasmitir la sensación mágica”. En la foto de abajo sostengo un ejemplar de ese libro. La edición original de 1981 fueron meras fotocopias, que al parecer, circulaban entre los magos en ese formato. 

Portada Libro Los 5 puntos magicos de J. Tamariz
Los Cinco Puntos Mágicos. Foto de Nino Joya

De esos 5 puntos mágicos, en este artículo quiero fijarme en la Mirada como una de las formas más importantes del mensaje corporal.

Así que… No te distraigas y ¡Mira!

El Público Mirará hacia Donde Tú Mires

El científico Jorge Laborda señala en este artículo que “los seres humanos tendemos a mirar hacia dónde miran otros seres humanos”. Y ello es así por varias razones. Sólo los humanos poseemos ojos en los que el color del iris contrasta también con la blanca esclerótica (el blanco de los ojos, para entendernos). Y, en segundo lugar, el área del rostro humano ocupada por los ojos es muy grande. Todo ello facilita “que otros sepan lo que miramos, sin necesidad de que giren sus cabezas o señalen con su dedo”.

Juan Tamariz lo decía con sus propias palabras: “La regla de oro y brillantes es clásica: Los espectadores miran donde mira el mago”.

“Los seres humanos tendemos a mirar hacia donde miran otros seres
humanos”

Por tanto, utiliza esta regla de oro. Y, al contrario, no mires hacia donde no quieras que los demás miren (a una puerta que se abre, a alguien que se levanta, a tu reloj, etc.). El público hará lo mismo que tú y distraerás su atención sobre el mensaje que quieres transmitir.

Ya que estamos, te dejo un consejo que aparece en el libro de Alberto de Vega, “El Arte de la Presentación”. Es un consejo sobre dónde deben mirar las personas incluidas en tus diapositivas, que sigue la misma regla vista hasta ahora:  “Que los personajes guíen la mirada de la audiencia hacia el punto que tú hayas decidido dentro de la diapositiva”. Os dejo esta foto como ejemplo:

Mujer pelirroja vestida novia de pie mira a izquierda
Foto: Unsplash

#1 No Mires a la Pantalla Durante tu Presentación

En general, no deberíamos leer nuestras diapositivas. Entre otras cosas, porque las diapositivas deberían incluir muy poco texto. Pero de eso hablaré en otro articulo. Si miras a la pantalla mientras hablas, dejas de mirar a la audiencia.

Dar la espalda al público mientras lees tus diapositivas está muy feo…

Ya sé que parece obvio, pero hay oradores que se sienten más cómodos (o más seguros) leyendo de espaldas que teniendo que sostener la mirada de su público. Es ahí cuando la audiencia empieza a preguntarse: “si vas a leer las diapos, ¿por qué no  me las mandas mejor por email y ya, si eso, me las leo yo en casa junto a mi perro y un té calentito?” Por último, si te colocas de espaldas y no usas micro, el público apenas te escuchará.

#2 Dónde Mirar al Usar Pizarras y Papelógrafos

Algunos oradores se hacen un gran lío con estos soportes visuales. La verdad es que no suelen usarse ante audiencias muy numerosas. Sin embargo, en grupos o talleres reducidos son instrumentos muy útiles y dinámicos para tormentas de ideas y elaboración de listas.

Aunque resulte pesado, te recuerdo que siempre que hables, debes mantener contacto visual con tu audiencia. Por eso te recomiendo que mientras estés escribiendo o dibujando en la pizarra, no sigas hablándole al público. Así que: primero dibuja tu idea o escribe tu texto; después date la vuelta; y finalmente mira al público y dirígete a él. Esta charla de Simon Sinek, además de ser excelente por otras muchas razones, es un buen ejemplo de cómo usar el papelógrafo al hablar en público.

 

#3 No Mires tu Reloj

Hay ponentes que miran a menudo su reloj, por ejemplo cuando acaban cada bloque de su charla. La impresión no es buena porque parece que no controlan el transcurso del tiempo. Como si no supieran si llevan hablando 20 o 40 minutos. Además, lo acabamos de decir, si miras el reloj, el público hará lo mismo: lo mirará también o, peor aun, ¡¡mirará el reloj del móvil!! Y perderás su atención.

Si miras a menudo tu reloj, la impresión es que no controlas los tiempos de tu charla

Aquí te dejo unos consejos que publiqué hace poco para saber cuándo debes ir terminando tu presentación, sin necesidad de mirar tu reloj.

#4 No Dirijas Tu Mirada a Una Sola Persona del Público

A menudo veo a conferenciantes que fijan su mirada en una misma persona durante mucho tiempo. Las razones son diversas. Su rostro amable les hace sentirse más seguros. Esa persona asiente con frecuencia a las afirmaciones del ponente (y eso gusta). O sencillamente, es un pariente o un conocido con quien nos sentimos cómodos «dándole la charla».

Al final, solo miras a esa persona, lo cual es una faena para el “elegido”. Y el resto del público desconecta al no sentir ningún tipo de tensión, ni de contacto visual.

Para evitar esto, hay diversas técnicas o rutinas. La mirada “radar” o “faro”, en la que fijas tus ojos sobre cada persona durante unos segundos. Decir una frase o una parte de una frase a cada persona, creando la ilusión de “muchas conversaciones individuales” en palabras de Gonzalo Álvarez. Incluso hacer un barrido lento en forma de M o de W por toda la sala.

Dedica tu mirada a toda la audiencia no solo al rostro amable de la primera fila

#5 Mantén la Tensión de la Audiencia con Tus Ojos

En su libro, Tamariz habla de unos hilos imaginarios que el mago (o el ponente, en tu caso) lanza con la mirada a los espectadores. Salen de los ojos del mago y están unidos por el otro extremo a los ojos del público. Durante la presentación, hay que procurar que esos hilos no se aflojen. La idea es que esos hilos permanezcan siempre tensos y no se rompan nunca. Incluso si alguno se rompe, el autor da pistas sobre cómo “anudarlos”: por ejemplo, dedicándole más tiempo de tu mirada a esa persona o haciéndole una pregunta directa.

Un adorable símil entre tensión y atención, como adorables son los dibujos que ilustran su libro:

Dibujos libro Juan Tamariz
Dibujos a mano de J. Tamariz en su libro «Los Cinco Puntos Mágicos»

#6 Y… ¿Dónde Miro si Tengo que Leer mi Discurso?

Tu mirada también es muy importante si al hablar en público decides leer tu conferencia. No pierdas el contacto visual con tu audiencia. Al contrario, trata de alzar la vista y dedicar unos segundos a tu público.

Para ello, puedes incluir en las hojas de tu discurso alguna señal (letra roja, asterisco, mayúscula, negrita…). Así sabrás el momento apropiado para levantar los ojos del papel y mirar directamente a tu audiencia. Elige un momento emotivo del discurso. Puede ser en una pausa prolongada para revelar algo interesante de tu historia. También puede ser el momento en que quieras enfatizar algo o agradecer a una persona presente en la sala su apoyo sincero durante tantos años…

Si lees tu discurso, no fijes la mirada todo el tiempo en los papeles. Levanta la vista en los momentos importantes de tu charla

Aunque Steve Jobs leyera su discurso en Stanford, aquella ponencia fue memorable. Una vez más, nos dio una lección sobre cómo dirigirse al público. Leyó sus notas y mantuvo el contacto visual con su audiencia de manera magistral.

Conclusión

La mirada o, lo que es lo mismo, la comunicación ocular es, en palabras de Allan y Barbara Pease, “la más sutil de las formas de expresión corporal”. Tienes que cuidarla y practicar mucho antes de hablar en público. Con la mirada compartes tu interior con tu audiencia. Y con la mirada del público recibirás un montón de información acerca de cómo se siente (inquieto, aburrido, cansado) y podrás actuar en consecuencia.

Citando una vez más a nuestro mago favorito: «El objetivo final de la mirada en una presentación es la fusión entre nosotros y nuestra audiencia».

Nino Joya sostiene baraja y varita mágica
Yo, queriendo ser mago. Foto de Belén Beltrán

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